De mi experiencia de estos meses, he observado que hay varias formas de “vivir” un blog. Hay, entre los bloggers, desde quien lo usa como un recipiente donde volcar sus sentimientos hasta el que lo considera como un medio para contribuir a mejorar la sociedad y cambiar el mundo.Yo soy de los que empecé con esto “como un juego”. Yo pensaba que se trababa de un juego en el que podía satisfacer mi ocultos sueños de convertirme en escritor pero sin arriesgar demasiado porque, total, ¿quien iba a juzgarme? ¿unos desconocidos?. Un juego en el que lanzaba flechas hacia un blanco imaginario pero sin precuparme demasiado de si habían dado o no en la diana. Un juego en el que yo hablaba pero “solo para que los demás también hablaran”. O si lo preferís, un juego en el que yo presentía que no iba a correr ningún riesgo ni sufrir daño alguno.
Nunca he pretendido cambiar el mundo ni convencer a nadie. Nunca he pensado que lo que yo escribiera pudiera tener la más mínima trascendencia más allá del placer que me producía hilar unas palabras, crear unas frases, que tuvieran algo de elegancia estética. Por supuesto, lo que he escrito responde a lo que pienso ¡porque no puede ser de otra manera!. Al parecer, no tengo la imaginación suficiente como para abstraerme de mi mismo y mi universo, para crear algo realmente original ¡Y esa ha sido la primera lección!.
La segunda lección, aprendida con sangre os lo aseguro, es que nada de lo que se escribe es inocuo. El blog me ha dado alguna que otra satisfacción y muchos sinsabores. No me considero especialmente valiente, aunque por supuesto lucho con garras y dientes para defenderme, y prefiero no tener que enfrentarme cuerpo a cuerpo. Lo malo es que, tal como había planteado mi blog, era inevitable que surgieran enfrentamientos, algunos de ellos con cierta crudeza. Estos enfrentamientos (no buscados conscientemente ni queridos) me han desgastado de tal manera que me han llevado a pensar que lo mejor es batirme en retirada. ¡Ya tengo bastantes conflictos en mi vida como para buscarme más!
Por otra parte, el blog es como un organismo vivo que hay que alimentar y cuidar. En un simil un poco forzado, creo que es como haber adoptado a un perro. No vale con cuidarle un ratito y luego olvidarte de él. Hay que prestarle atención permanente, darle alimento y rascarle detrás de las orejas de vez en cuando. Requiere una dedicación que yo no puedo ni quiero darle.
No se cuando me di cuenta de que “el blog” había dejado de ser algo gratificante para convertirse en una carga. Supongo que, como si se tratara de un matrimonio mal avenido, ha sido un proceso paulatino de deterioro. Lo que si se es que, mi último post ha supuesto la señal definitiva de que se había acabado la luna de miel.
Bueno, que como me pasa siempre, me pierdo en los prolegomenos y no llego nunca al meollo del asunto. Todo este rollo era simplemente para deciros que me voy. No voy a seguir alimentando este blog de manera continua. No se si alguna vez, cuando las tripas me sangren por algo, escribiré algún post pero, y no quiero engañaros, no lo haré de manera ordenada ni tampoco puedo prometeros que seré asiduo de vuestros blogs.
Para los que tenéis “facebook” os será fácil localizarme (algunos de vosotros me tenéis enlazado). Para los que no, tenéis mi dirección e-mail (la podéis encontrar en el bótón de “Descargo de Responsabilidad). Os garantizo que me acordaré de vosotros.
Un abrazo “verdadero”,
Hasta siempre,
Esteban





